lunes, 30 de mayo de 2016

DE "GRANDES" TAMBIÉN JUGAMOS

Como la vida adulta trae responsabilidades, se nos ha hecho creer que, con ello, dejamos atrás la capacidad de asombro, la alegría y la creatividad de la infancia. ¡Nada más lejos de la realidad!
A las personas "mayores de edad" también nos gusta jugar y aprender de forma lúdica. No se trata solo de enseñar por medio del movimiento y reforzar lo que técnicamente se conoce como el estilo kinestésico, sino de ser libres por un rato.
Llevo tiempo incorporando algún juego en los talleres y debo decir que, sin importar el puesto en la jerarquía o el grado académico, las personas "se apuntan" a aprender por medio del juego.  


  • Las dramatizaciones son útiles para practicar nuevas reacciones y actitudes; también sirven para generar conversaciones productivas o reflexiones en un ambiente de más confianza.



    El baile y otros movimientos, acompañadas de palabras, facilitan el registro de datos o secuencias.
    Un laberinto no solo sirvió para enseñar conceptos sobre la Ley de Discapacidades, también el joven con ojos vendados aprendió cómo perciben las personas no videntes.

    Los tableros (ya sea en una mesa o el piso) son excelentes para comprender procesos. De hecho, son otra forma de hacer "estudio de casos".

    Algunas precauciones al utilizar juegos: 

    • Los objetivos del juego deben estar muy claros para que no se convierta en un "jugar por jugar". 
    • Hay que considerar el alcance: un juego es un estímulo, puede ser una forma de introducir o reforzar un contenido, pero requiere un trabajo posterior con el grupo para que cumplan su cometido.
    • Tenga cuidado con crear situaciones en que alguna persona quede en ridículo. Recuerde que a nadie, especialmente a una persona adulta, le gusta ser objeto de burla.



    ¿Cómo puede adaptar sus juegos de la infancia favoritos a una situación de aprendizaje? 


    No hay comentarios:

    Publicar un comentario