lunes, 29 de agosto de 2016

5 ERRORES COMUNES EN DEPARTAMENTOS DE CAPACITACIÓN

Cuando en "Capacitación" no saben de Educación.
Al reunirme con empresas e instituciones públicas para asesorarles en asuntos de capacitación he podido observar que las personas encargadas suelen ser de psicología laboral o de administración pública, es decir, no se especializan en educación no formal o de adultos. Eso explica algunas tendencias preocupantes en la contratación externa para capacitaciones:

  • Suelen dejarse llevar por quien "sea un éxito" o alguien con una gran oratoria. 
  • Carecen de criterio técnico para distinguir entre quienes saben y quienes saben transmitir.
  • Se centran solo en los vacíos que perciben las jefaturas, no en las necesidades del personal.
  • Muchas veces no hay un objetivo claro para la contratación  o, peor aun, el objetivo no puede cumplirse con "una charla", como mejorar el clima organizacional.
  • Aceptan que el/la capacitador(a) utilice el mismo material que ya tiene, sin adaptarlo. 
Ante esa situación, propongo algunas sugerencias para mejorar las contrataciones y hacer valer la inversión:
  • Haga un diagnóstíco partiendo de los intereses del personal, para que se involucren y sienten la motivación de comprometerse.
  • Previamente, defina bien los objetivos e indicadores y asegúrese de que sean realistas al tiempo y recursos disponibles. Es preferible alcanzar una meta pequeña que pagar mucho por una charla que tendrá poco impacto. 
  • No espere que la charla o curso haga milagros, una persona externa hará solo un aporte puntual, a usted le toca darle continuidad.
  • Estableza un plan de seguimiento: Incorpore las modificaciones en la evaluación de desempeño, asígnele a cada persona un(a) mentor(a) para medir el progreso, separe tiempo para una reunión de "repaso" o para "retomar" los temas, etc.
  • Antes de contratar, pregunte a varios clientes cómo trabaja, cuál es su metodología: ¿Hace un diagnóstico de cuánto dominio previo tiene la gente? ¿Entrega un plan del taller o curso? ¿Deja tareas para practicar? ¿Incorpora actividades y juegos o es solo "karaoke académico"? ¿Cómo es el material de apoyo (que no sean los "hand outs" de la presentación)?
  • Solicite que el taller, curso o charla sea "hecha a la medida" para la empresa o institución.

lunes, 22 de agosto de 2016

COMUNICACIÓN PARA EJERCER LA DEMOCRACIA

Tomado de un "slide share" de Daniel Otárola Moya


Actualmente presenciamos cómo se interpretan y ejercen la libertad de expresión y el derecho de la comunicación de muchas formas, lo que plantea la necesidad de una Comunicación para la Democracia que derivaría de enfoques anteriores.


En los años 70 surgió la "Comunicación para el Desarrollo" que, más recientemente, Naciones Unidas ha tratado de actualizar a las realidades del S. XXI y la define así: 

La comunicación para el desarrollo destaca la necesidad de apoyar los sistemas de comunicación recíproca que propicien el diálogo y permitan que las comunidades se manifiesten, expresen sus aspiraciones e intereses y participen en las decisiones relacionadas con su desarrollo. (PNUD, 2011. Comunicación para el Desarrollo, Fortaleciendo la eficacia de las Naciones Unidas).


Luego, en los años 90, se acuñó en Estados Unidos el término "periodismo ciudadano" para incluir en las noticias las quejas, reclamos y necesidades de las personas o comunidades en los medios formales. En Costa Rica, el "Quéjese aquí" viene a ser una expresión de la forma original de periodismo ciudadano.

En pleno Siglo XXI nos encontramos con una ciudadanía más educada, exigente y con acceso a la tecnología que le permite expresarse por diferentes medios: desde blogs hasta redes sociales. ¡Y lo hace!

Lamentablemente, abundan los mensajes que no ayudan o entorpecen la democracia. Veamos:
  1. Las redes sociales permiten el anonimato, por lo que hay quienes insultan, agreden o emiten criterios superficiales, sin que haya consecuencias legales.
  2. Cualquiera puede publicar "hechos" y no siempre el público tiene el conocimiento para determinar si se trata de fuentes confiables.
  3. Las personas o comunidades toman fotos y publican reclamos, pero carecen de las herramientas para hacer una denuncia fundamentada.
  4. Cuando se trata de medios de comunicación: presentan los hechos como noticias pero sin la riqueza del periodismo interpretativo.
  5. Expertos, denunciantes y periodistas desaprovechan la dinámica que ocurre en una democracia para educar a la ciudadanía mediante un contenido educativo.

La necesidad de la Comunicación para el ejercicio de la democracia

Ante una ciudadanía deseosa de ejercer sus derechos y un periodismo asfixiado por la exigencia de la inmediatez, es necesario formarles para el ejercicio de la democracia. Aquí algunas ideas:
  • Los "community managers" deberían retroalimentar a quienes emiten mensajes negativos de manera que aprendan a ejercer su libertad de expresión sin caer en injurias, calumnias o violencia (como la xenofobia o el sexismo).
  • Los periodistas necesitan conocer más los mecanismos de participación ciudadana y la institucionalidad. Por ejemplo, la diferencia entre las potestades de la alcaldía y el concejo municipal de un gobierno local. Cuando las confunden en las noticias, no logran educar a la ciudadanía sobre las expectativas que puede tener de cada cual.
  •  El publico requiere formarse, tanto para consumir críticamente la información que busca o recibe, como para producir mensajes efectivos y bien fundamentados.
  • Cada mensaje (noticia, "post", "meme", etc.) es el lugar ideal para educar a las personas sobre el ejercicio de sus derechos: Explicar el procedimiento para hacer una denuncia; una interpretación amigable de un derecho constitucional, explicar la participación y aporte de las diferentes instancias involucradas, etc.
Para mí, una parte del fortalecimiento de la democracia se basa en el ejercicio responsable de los derechos, en especial de la comunicación, por lo que no puede dejarse a que cada quien, periodista o no, lo ejerza "por la libre".

¡Es necesario invertir en la educación para el derecho a la comunicación!



lunes, 1 de agosto de 2016

"Rápidos y furiosos" vs. animaciones simples


Vivo en un cantón en el que abundan los talleres mecánicos y viven muchos jóvenes con autos modificados. En las noches se puede escuchar cómo compiten entre sí y en cualquier momento se convive con individuos que, al volante, solo piensan en mostrar su supremacia al avanzar a cualquier precio.

¿De donde salieron tantos? Mi hipótesis es que pertenecen a la generación formada por la saga "Rápidos y furiosos". Sí, formada, porque nadie dijo que la educación solo se recibe en el colegio o en el hogar, ni que es siempre positiva. Tristemente, estas películas refuerzan la idea de que un hombre vale por el carro que tiene y por buscar emociones fuertes, con choques de adrenalina. También enseñan que la burla a las leyes y a la autoridad son una forma de audacia.


El resultado es una generación de muchachos que consideran una falta de carácter y una débil masculinidad el respetar las normas viales. A ello se le suman las familias permisivas que regalan un auto a sus adolescentes, pese a que la neurociencia nos dice que el cerebro termina de formarse alrededor de los 25 años, en especial la parte relacionada con la medición de riesgos.

 Del lado de las instituciones encargadas de las campañas educativas, pocas han sabido recurrir a las emociones, que tienen más impacto que la racionalidad. El siguiente video de educación vial para explicar cómo circular en una rotonda sería la respuesta ante una saga como "Rápidos y furiosos". Honestamente, ¿usted qué preferiría?