lunes, 11 de julio de 2016

¡CUIDADO CON SUBESTIMAR!



Un amigo cercano me mandó el siguiente mensaje por WhatApp con un giño: “Esto puede inspirar un artículo en el blog”. ¡Y así fue!

 Un hombre estaba sentado en el avión al lado de una tierna niña, miró a la niñita y le dijo:
- Charlemos... he oído decir que los vuelos parecen menos largos si uno conversa con la persona que tiene al lado.
La pequeña, que acababa de abrir un libro para ponerse a leer, lo cerró lentamente y dijo con voz suave:
- ¿Sobre qué le gustaría conversar?
- Pues no sé... ¿Qué tal de 'física nuclear'? le dice el en tono burlón y le mostró una gran sonrisa.
- Bueno, ése parece ser un tema interesante, dice la niña pero antes déjeme hacerle una pregunta... Un caballo, una vaca y un borrego comen lo mismo: hierba; Pero por qué el excremento del borrego es como bolitas pequeñas, el de la vaca es una plasta y el del caballo parece una pelota de pasto seco. ¿Por qué cree usted que sucede eso?
El hombre visiblemente sorprendido por la inteligencia de la niña, lo pensó un momento y le dijo :
- Hummm.... no tengo ni idea.

La delicada y dulce niña contestó:
-De verdad se siente calificado para hablar de física nuclear, ¡cuando ni de mierda sabe!


Moraleja: Cuando abra la boca, hágalo sin subestimar a los demás.

Pero subestimar es una falta en la que pueden incurrir quienes son profesionales al dirigirse a grupos de baja escolaridad:
·         Hay quienes evaden reuniones con las comunidades porque piensan “¿Qué me pueden enseñar a mí de esto?”
·         Si llegan, tienden a hablar muy lento, como dando a entender que los presentes no entienden.
·         Utilizan ejemplos infantiles para explicar los temas.
·         Dan por un hecho que son ignorantes de todo tema.
·         No se toman la molestia de identificar y valorar el conocimiento técnico que tienen gracias a su observación, la oralidad y la experiencia concreta.

Por eso vale la pena aprender de las prácticas de Paulo Freire: él hacía un juego con los campesinos – algo parecido a un fútbol intelectual- en el que cada equipo (él vs. los integrantes del grupo) decía una palabra técnica relacionada con su trabajo y el contrincante debía adivinar su significado. Si no lo lograba, ¡gol para el oponente!  Innecesario decirles que siempre había un empate. Era una estrategia para demostrarles a los campesinos cuánto saber acumulaban.

Sin necesidad de practicar el juego, lleguemos a las comunidades y grupos sin subestimar, con respeto y convicción de que saben tanto de su área como nosotros de la nuestra.

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