lunes, 25 de julio de 2016

6 tips para escribir textos amigables

Cuando voy a los bancos y a las farmacias, me divierto leyendo los brochures promocionales de los productos ofrecen. Casi siempre termino con la misma pregunta, ¿a quién creyeron que le estaban escribiendo?

Lo mismo me pasa con los "folletos educativos" de programas ambientales, los de promoción de derechos o los dirigidos a mujeres: son textos largos, elevados, con un mal uso de los gráficos y poco explicativos. A veces son accesibles, pero rara vez amigables, por más dibujitos que tengan.

Escribir para explicar un aspecto de nuestra disciplina es un gran desafío para quienes somos profesionales:
  • Al tener dominio sobre nuestro lenguaje especializado (que aprendimos durante años de educación universitaria) y hasta con "latinazos" o palabras en inglés, nos parece que el resto de las personas lo entienden.
  • Presentamos un texto educativo como si fuera un artículo científico: con introducción, estado de la cuestión, desarrollo y conclusiones.
  • La mayor parte de nuestro vocabulario es abstracto, con muchos adverbios y pocos verbos o sujetos.
  • Hacemos poco uso de los ejemplos concretos que la gente pueda entender.
¿Cómo escribir para que nos lean?
  •  Haga el ejercicio de sentarte a hablar (sí, hablar) con una persona del grupo meta y pregúntele sobre el tema que usted piensa trabjar: Registre las palabras y ejemplos que utiliza, lo que entiende y sabe del asunto. Usted tendrá que adaptarse a ese lenguaje y perspectiva para que realmente despierte interés.
  • Cuando escriba, tenga siempre presenta a las personas del público meta. Pregúntese ¿doña Ceci entenderá esto? ¿Qué diría ella?
  • Tengamos presente que las personas leen poco: Las de baja escolaridad porque no tienen costumbre de leer y les cuesta; las profesionales porque tienen poco tiempo. Eso significa ir al grano, desde la primera frase.
  • Concéntrese en acciones y hechos, con base en historias de la gente: "Fulano hizo X y le sirvió porque XX".
  • Utilice frases cortas, sin utilizar comas, con una idea por frase.
A la hora de publicar:  
  • Evite diseños rebuscados, que impidan una lectura fluida.
  • Los textos sobre fotos o dibujos son difíciles de leer.
  • Los fondos de colores cálidos (como amarillo o rojo) dificultan la lectura, prefiera colores como el verde o el celeste claros.
  • Es más fácil la letra "sin rabitos" y otros diseños complicados.
  • La letra de 12 puntos es el tamaño de lectura mínimo aceptable para personas adultas, especialmente quienes utilizan anteojos.
  • Ponga a prueba el material antes de publicarlo: llévele un borrador (con todo y diseños) a varias personas del público meta y pídale que lo lea, le señale qué encuentra díficil, qué no se entiende, etc.


lunes, 11 de julio de 2016

¡CUIDADO CON SUBESTIMAR!



Un amigo cercano me mandó el siguiente mensaje por WhatApp con un giño: “Esto puede inspirar un artículo en el blog”. ¡Y así fue!

 Un hombre estaba sentado en el avión al lado de una tierna niña, miró a la niñita y le dijo:
- Charlemos... he oído decir que los vuelos parecen menos largos si uno conversa con la persona que tiene al lado.
La pequeña, que acababa de abrir un libro para ponerse a leer, lo cerró lentamente y dijo con voz suave:
- ¿Sobre qué le gustaría conversar?
- Pues no sé... ¿Qué tal de 'física nuclear'? le dice el en tono burlón y le mostró una gran sonrisa.
- Bueno, ése parece ser un tema interesante, dice la niña pero antes déjeme hacerle una pregunta... Un caballo, una vaca y un borrego comen lo mismo: hierba; Pero por qué el excremento del borrego es como bolitas pequeñas, el de la vaca es una plasta y el del caballo parece una pelota de pasto seco. ¿Por qué cree usted que sucede eso?
El hombre visiblemente sorprendido por la inteligencia de la niña, lo pensó un momento y le dijo :
- Hummm.... no tengo ni idea.

La delicada y dulce niña contestó:
-De verdad se siente calificado para hablar de física nuclear, ¡cuando ni de mierda sabe!


Moraleja: Cuando abra la boca, hágalo sin subestimar a los demás.

Pero subestimar es una falta en la que pueden incurrir quienes son profesionales al dirigirse a grupos de baja escolaridad:
·         Hay quienes evaden reuniones con las comunidades porque piensan “¿Qué me pueden enseñar a mí de esto?”
·         Si llegan, tienden a hablar muy lento, como dando a entender que los presentes no entienden.
·         Utilizan ejemplos infantiles para explicar los temas.
·         Dan por un hecho que son ignorantes de todo tema.
·         No se toman la molestia de identificar y valorar el conocimiento técnico que tienen gracias a su observación, la oralidad y la experiencia concreta.

Por eso vale la pena aprender de las prácticas de Paulo Freire: él hacía un juego con los campesinos – algo parecido a un fútbol intelectual- en el que cada equipo (él vs. los integrantes del grupo) decía una palabra técnica relacionada con su trabajo y el contrincante debía adivinar su significado. Si no lo lograba, ¡gol para el oponente!  Innecesario decirles que siempre había un empate. Era una estrategia para demostrarles a los campesinos cuánto saber acumulaban.

Sin necesidad de practicar el juego, lleguemos a las comunidades y grupos sin subestimar, con respeto y convicción de que saben tanto de su área como nosotros de la nuestra.